La plenitud de Bunbury


Texto: Carlos Molina.

Una de las múltiples barracas que acompañan la actividad festiva de estos días en Bilbao martillea sin cesar una frase que dice que basta con mirar la cara de satisfacción de aquellos que salen tras participar en su aventura para constatar que la diversión está garantizada si entras en ella. Pues bien, simplemente con observar las sonrisas en los rostros de las varias miles de personas que llenaron la esplanada de Abandoibarra uno ya podía comprobar que el concierto que durante dos horas realizó Enrique Bunbury en el día grande de la fiestas de Bilbao había gustado. Y mucho, muchísimo.

Con puntualidad británica, a las 23:30 horas el show arrancaba con una vigorosa 'Iberia Sumergida', prueba palpable de que el bolo iba a ser uno de esos que va directo a noquear. Puede resultar curioso que el último disco del zaragozano, "El Libro de las Mutaciones", un unplugged, haya desembocado en la gira más contundente que se le recuerda a Bunbury desde hace años. Pero la primera piedra de este tour ya vino puesta con la gira de "Palosanto" donde, cómo demostró en el Palacio Euskalduna, dejó bien a las claras que, cuando conmemora sus tres décadas de carrera discográfica, de mutaciones, está en una plenitud artística y en directo envidiable e insultante. Gracias también a unos Santos Inocentes garantía de actitud, eficacia y trabajo, con el veterano Ramón Gacías comandando la máquina, Robert Castellanos y Alvaro Suite sacándola brillo, y Jorge Rebenaque, Quino Béjar y Jordi Mena, con un amplio, y no al alcance de cualquiera, background, llevándola hasta el infinito y más allá. Vaya pedazo de banda.

Me decía hace unos meses Alex Cooper una de esas frases que se te quedan en la memoria. Que el público no puede ser el psiquiatra de un músico, sino que el artista es el que está obligado a hacer que cada persona que se acerca a su concierto se olvide por unos minutos de sus problemas y entre de lleno en el mundo mágico de sus canciones. Y así enfocó Bunbury su show. Un regalo para los miles de fans que acudieron a Abandoibarra y que le siguen desde su etapa en Héroes (ofreciendo grandes revisiones de 'Iberia Sumergida', en una onda fronteriza, 'La Sirena Varada', 'El Camino del Exceso', 'Avalancha', 'Mar Adentro' y una 'Maldito Duende' en la que se confundió entre las primeras filas), y para aquellos recién incorporados a su carrera (qué gran joyita esa 'Dos Clavos a mis Alas', 'Despierta', 'Más alto que nosotros solo el cielo'). Para los veteranos fans de su trayectoria en solitario (la cañera 'El Club de los Imposibles', 'Porque las cosas cambian', la luminosa 'Que tengas suertecita', una siempre vigorosa 'Sí', 'El Extranjero', uno de los momentos más álgidos de la velada y dedicada a aquellos que "emigraron, a los apátridas, a los que no nos sentimos representados", 'El hombre delgado que no flaqueará jamás', una preciosa 'Lady Blue' que dejó el espacio para el primero de los dos bises, el cierre de altos quilates con '...Y al final'). Y tampoco se olvidó de aquellos que degustamos piezas menos populares, pero tan maravillosas como 'Puta desagradecida' y esa 'Los Habitantes' de uno de sus mejores trabajos en solitario, el íntimo y minimalista 'Las Consecuencias'.

El zaragozano demostró además que está en uno de sus momentos más cercanos con sus seguidores, no dudando en meterse entre las primeras filas situadas enfrente de su micro en 'Maldito Duende' y recorriendo todas las primeras filas situadas frente al escenario en la desgarradora 'Infinito'. Regalando sonrisas y agradecimientos tras cada aplauso o grito de "Enrique, Enrique". Y dejando comentarios cargados de humor. Como aquel en el que se refería a la enorme distancia entre el escenario y el público: "qué lejos nos pusieron, ¿no? ¿Muerden ustedes o algo? Nos quieren proteger... o a lo mejor les quieren proteger de nosotros". O cuando el bolo ya enfilaba su recta final, a eso de las 1:20 horas de la madrugada: "Apreciamos que estén todos aquí, y nos acompañen hasta tan tarde... sabemos que muchos de ustedes no acostumbran a estar hasta tan tarde... ¿no? Muchos tendrán cosas que hacer, coger el autobús, el coche... sus mujeres... sus nietos"...

Decía mi amigo y acompañante Juanrra que este bolo está en el top 3 de los que hemos visto al zaragozano, que son muchos, más de una decena en sus diferentes tours. Ha sido de los mejores, sin duda. Y lo más importante: una demostración de que, treinta años después de tantas canciones, discos y mutaciones en su carrera, Enrique Bunbury está como nunca. Y eso es motivo de reconocimiento y aplauso. Un placer seguir disfrutando tras tantas décadas de un artista que no sabe lo que es ir hacia atrás o estancarse.

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Comentarios

Rosa Ferro ha dicho que…
Yo fui una de las afortunadas que pudo asistir a este concierto. Imposible describir mejor, lo que allí se vivió.
Lola LH ha dicho que…
Buena crónica de esta gira.
Os dejo mi crónica fotográfica del Real. Saludos.
https://m.flickr.com/#/photos/lolahonrubia/sets/72157670597888320/