Rafa Domínguez: mirando al pasado... y al futuro


Texto: Carlos Molina.

Robamos varios minutos a Rafa Domínguez -fotos: Javi Polo (Antiestudio)-, uno de los músicos que menos tiempo libre debe tener de toda Zaragoza. Un guitarrista que pese a haberse cascado cientos de conciertos demuestra humildad y simpatía en cada una de sus respuestas (¡qué pena que hayan tenido que ser por mail y no en persona!). Después de varias décadas dándolo todo con las seis cuerdas, o como productor, repasamos con detalle la carrera de un artista que formó parte de esa fantástica banda que fue El Huracán Ambulante bunburyano y que también ha firmado grandes temas con el añorado Sergio Algora y en solitario.


Retrocedamos a tu infancia y adolescencia. ¿Cómo recuerdas que surge tu flechazo por la música? ¿Había algún familiar músico en tu familia, o se originó tras comenzar a escuchar discos y discos?


Bueno, en mi casa mis cinco hermanos mayores tocaban la española y cantaban canciones de cantautores en su mayoría. Eran (éramos) también de un grupo progre cristiano, te hablo de los 70-80, y ahí se cantaba mucho y se hacían versiones adaptadas para misa de Beatles, Bob Dylan, pero entonces no sabía ni quiénes eran... eso me ayudó a cantar y aprender a hacer armonías vocales casi sin pensar...

¿Cuáles fueron tus primeros artistas, bandas y álbumes favoritos?

Oía todo lo que podía, pedía prestados sus discos, o casetes a todo el mundo, entonces se hacía así (risas). Pues aunque sea pecado decirlo, al principio escuchaba desde los primeros discos de Mike Oldfield a Miguel Ríos, el “Abbey Road” de los Beatles... y uno de Isaac Hayes que había por casa (risas).

¿Cuándo pasas de ser oyente a músico, y comienzas a tocar tus primeros acordes? ¿Y cuáles fueron tus primeros proyectos musicales más o menos serios?

Fue en un campamento de verano a los 14, simplemente cogí una guitarra y empecé a darle... En 15 días ya tocaba casi como mis hermanos; fliparon mucho. A partir de ahí, todo fue música y música. Oír todo lo que pillaba y "tratar" de tocarlo...

El primer grupo nos llamamos La Caída. Un batería heavy, Javier Castanera (que luego estuvo conmigo y Sergio Algora en Tras El Francés) con un Casiotone, Willy Betes (que luego sería bajista de INK) y un servidor con una guitarra prestada que sonaba a rayos... Me daba tanta vergüenza que tocaba de espaldas... fue por el año 85, tendría 16 años. A partir de ahí todo fue en serio, quizá en INK ya lo intentamos con más seriedad.

Mucha gente te conoce por el Huracán Ambulante, pero te has fogueado con numerosos proyectos y, por si fuera poco, también ejerces de productor. ¿Te parece que repasemos con unas breves frases algunos de esos proyectos?

Ok.

INK: Pues el grupo más importante, vitalmente, de mi vida... Ahí aprendí a ser yo mismo. Una pena que no nos hicieran mucho caso en su tiempo...

Guisante: Servidor, solo y desnudo frente al mundo... Aunque siempre acompañado de amigos y grandes músicos.

Muy Poca Gente: El grupo que Sergio y yo siempre quisimos tener juntos, pero tampoco se nos hizo caso... Demasiado cercana la disolución del Niño Gusano, y demasiado ecléctico para el gran público...

Pequeño Cabaret Ambulante: La mejor banda con la que he tocado y probablemente tocaré jamás. Energía y sutileza, juntos, y siempre con el corazón en la mano y la elegancia en los arreglos...

Antes de hablar de tus ¡siete años! girando a lo largo y ancho del mundo con Bunbury, me gustaría recordar tu experiencia en Muy Poca Gente. Fui uno de los que se hizo en su momento con “En Flor”. Lo he vuelto a escuchar para esta ocasión. Qué grandes canciones. Y arreglos de cuerdas, metales, electrónicos... ¡Qué letras, y armonías! Qué pop tan rico en matices, excelso y personal, como el de ‘Zuecos’ o experimental y bailón como el de ‘No hay vacaciones’, con toques bossa y spoken-word como ‘Mi pequeña estéril’ o con aire beatlerianos como en ‘Chimos’. ¡Qué imposible o difícil es encontrar una propuesta así ahora mismo! Este proyecto terminaría derivando en unos también fantásticos La Costa Brava. ¿Eres de escuchar mucho tus trabajos anteriores, o bastante tienes con el día a día y el sacar adelante La Cafetera Atómica, tu estudio de grabación?

Gracias por tus comentarios, es genial sentir que lo que haces llega a las personas. Buah... No oigo ahora música a diario, por el agotamiento cerebro-auditivo de estar 8 ó 10 horas al día en el estudio. Pero de vez en cuando, no sé, una vez al año, me da la morriña, y escucho cosas viejas, pero de lo mío y de lo producido... Es como un hacer balance, un ver si "progresa adecuadamente" el alumno interior (risas).


“Envasado en hechos reales” (gran título) ha supuesto tu nuevo trabajo como Guisante. Un trabajo que se abre con una experimental, psicodélica y rica en matices ‘Judy Garland’. Primera piedra de toque que, ojo, sirve para adelantarnos que tal y como afirmaba antes con Muy Poca Gente, nos encontramos ante una propuesta con personalidad propia dentro del pop-rock patrio, como también subraya una ‘Circo Circular’ de varias capas y retazos sonoros. ‘El libro de los sueños’ y ‘Gaviotas en el café’ son más crudas, con juegos de intensidades y aderezos grunge, mientras que ‘Casa Desolada’ adopta una tonalidad más beatleriana. Lo que está claro es que se trata de un álbum complejo a nivel de producción. ¿Cuánto tiempo trabajaste en él, tanto en la composición de los temas, como en su trabajo posterior en el estudio?

Lo que fue la composición de los temas se prolongó durante años, hay canciones del 96, como ‘Circo Circular’, o ‘Buceador…’ hasta la última que compuse, que creo que fue ‘Casa Desolada’, que sería del 2007.

El grueso de la grabación ya estaba hecho en 2007. Luego fueron años de mucha indecisión, no sabía sí tirarlo todo y empezar otra vez, o cambiar todos los arreglos... tres veces cambié el estudio de sitio, con sus obras correspondientes, más el curro, rupturas traumáticas de pareja, la muerte de Sergio y de mi hermana, un accidente de moto con tres meses en reposo... Unos años un poco raros...

Al final, terminarlo fue una liberación, un pasar página, y volver a nacer de las cenizas. Con perspectiva, estoy orgulloso de "Envasado..."

Qué bonita la luminosidad y energía de ‘Buceador y Buceadora’, su juego de voces e intensa guitarra en algunos pasajes. Corte que nos lleva a una más recogida y evocadora ‘Conejo reloj’, que permite que la califique como una de las mejores canciones del álbum. Coqueta y hermosa, con aire jazzístico abrazado a abrasivo ramalazo stoner, se revela ‘Junto a mi amor’. Rescatas la antes mencionada, y preciosa, ‘Chimos’ del disco “En Flor” de Muy Poca Gente. No dudas en afrontar una versión de Cohen, ‘Famous Blue Raincoat’, aquí titulada ‘Impermeable Azul’ y acometida junto a Bunbury. ¡Con grandes resultados, todo hay que decirlo! Apuestas por una evocadora, onírica y sentida ‘Romeo’ para cerrar el disco. Trabajo redondo, en definitiva, que deja con ganas de mucho más. ¿Tienes pensado regalarnos un nuevo proyecto en un futuro próximo?

Pues claro... Siempre con muchas dudas, que a la vez que me hacen ser inquieto, a veces me paralizan… Viendo las variedad de las canciones que hay, tengo la idea de hacer 3 Ep's diferenciados por estilo, o por energía... Uno más íntimo, más acústico, otro más rock de actitud y otro más alegre, como pop, o medio "bailable", por decirlo de alguna manera.

Vamos, ahora sí, a recordar alguna de tus experiencias junto al Huracán Ambulante. En primer lugar, ¿cuándo conoces a Enrique Bunbury, y qué fue lo que te pidió que le “dieras” como guitarrista cuando habló contigo para que te unieras a la banda con la que iba a grabar, y presentar en directo, “Pequeño”?

A Enrique lo conocí en la época de INK. En el 94 o así. Él se había montado un sello discográfico, quería editar un recopilatorio de grupos aragoneses y vino a un concierto nuestro, bueno, venía a bastantes, a hablar con nosotros para que le cediéramos una canción. ‘Sara’ fue ese tema. Después de eso me lo encontré un par de veces por bares, pero no teníamos relación.

Ya en el 99 me llamó para hacer “Pequeño”, me enseñó una maqueta con 10 temas, y me dijo que hiciera arreglos de 3 temas. Yo le comenté que me parecía más interesante que Héroes, que nunca fui fan, y en un fin de semana le hice arreglos para los 10 temas, hasta coros en algunos... Lo oyó, le encantó, y dijo: “en 15 días a preparar el disco”. Tuve que retrasar grabaciones que tenía ya entonces, y a partir de ahí, a todo trapo...

A la hora de trabajar con él, me daba indicaciones sobre qué tipo de guitarrista quería en cada tema, como el de Tom Waits, Nick Cave, Televisión o el estilo que pensara que mejor le iba a la canción. Yo adoptaba ese sonido y luego hacia mío el arreglo. He de agradecer a Enrique que me pidiera esa versatilidad, yo no sabía que podía ser tantos guitarristas diferentes. Me ayudó a descubrirlo.

Con Bunbury y El Huracán Ambulante llegaste a dar medio millar de conciertos. ¿Pensabas que la experiencia iba a ser tan longeva?

No sabía, y nunca daba tiempo a pensar mucho, pero yo siempre he creído que nada es para siempre. Por eso a la vez iba montándome el estudio y haciendo trabajos puntuales de producción.

¿Recuerdas con cariño alguna anécdota que vivieras a lo largo de esos casi 7 años?

Hubo momentos muy bonitos con otros guitarristas admirados, de repente te dabas cuenta de en qué liga estabas jugando.

Con Phil Manzanera, por ejemplo, vino a Barcelona a la Razzmatazz o Zeleste, de sorpresa por el cumpleaños de Enrique, y sin que él lo supiera fuimos Phil y yo a ensayar uno de los temas del disco para que se lo aprendiera. Con todo el equipo montado ahí estábamos los dos solos tocando hasta que llegó un momento que empezamos a improvisar, a jugar... de repente, pensé: “aquí estoy improvisando con el guitarrista de Roxy Music...”. Y claro, aluciné... fue genial.

Experiencia durante la que también grabaste cuatro discos de estudio. ¿Cuál de ellos es tu favorito?

Para mí, “Flamingos”. Es el más ecléctico y "experimental", hay fusiones de estilos interesantes, y el sonido es de lujo. El más completo.

Y a la hora de quedarte con una canción, ¿con cuál lo harías?


Con ‘El Rescate’, tiene algo que siempre me hacía emocionarme mucho tocándola en directo, y unos cambios armónicos en la composición sublimes. Además de una letra...

Y para ir finalizando, que no te quiero quitar más tiempo, ¿cómo te definirías, y describirías, como guitarrista? ¿A qué compañeros de instrumento admiras a nivel nacional e internacional?

Pues yo diría que soy un buen arreglista, más que un guitarrista técnico o un gran digitador (rápido con los dedos). Más conceptual y orgánico, que otra cosa. Delicado o musculoso, visceral y versátil... y muy majo... (risas). Que sabe que la nota más difícil e importante de aprender es el silencio...

Y de guitarristas... Uff... Me pueden gustar desde Jack White, al de los Blur, por supuesto Marc Ribot, o los de King Crimson, o el de Wilco... (como ves no me sé ni los nombres...). O el gran Jimmy Hendrix, aprovechando el aniversario... No sé, hay muchos discos de ahora y de antes, que flipo con los arreglos de guitarra y sus sonidos, pero siempre si están al servicio de la canción, de la música que se esté haciendo, y la verdad, el alzheimer me puede con los nombres (risas)

De aquí voy a tirar por casa, hay grandes tíos con guitarras en Zaragoza, desde los chicos de Calavera, Cristian de Picore, Bigott, o El Brindador, o Javi Vicente de Big City, es soberbio...

Lo mismo como productor (La Costa Brava, Tachenko, Cuti, Copiloto). ¿Cómo te gusta trabajar con los grupos?

Pues me gustaría poder dedicar un tiempo previo grande al tema arreglístico antes de entrar al estudio, pero casi nunca se puede por tiempo o dinero. Así que gran parte del trabajo de producción se hace en el estudio, sobre la marcha, por lo que hay que ser rápido.

Trato de escuchar mis pulsiones, lo que me inspira lo que está ocurriendo, y lo vuelco al grupo inmediatamente. Si se acepta vamos a por ello como digo yo, pero no me gusta imponer nada como a otros productores. Así en poco tiempo me hago en mi cabeza con una imagen sonora, una mezcla final de la canción a la que quiero llegar, y la busco... aunque no siempre la encuentro...

¿Tienes algún hobbie, además de la música?

Veo mucho cine y ahora muchas series, no sé si vale como hobbie. La música, y últimamente más el estudio, me absorbe por completo...

Si quieres añadir algo más…

Nada, un placer. Muchas gracias por acordaros de los pequeños hacedores del rock, los verdaderos indies, que nos lo tenemos que hacer todo. Muchas gracias, de verdad, a todos los que nos apoyáis.

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Comentarios

Alfredo Valiño Sanchez ha dicho que…
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Alfredo Valiño Sanchez ha dicho que…
Lo vi anoche con Tackenco y dieron un salto de calidad con Rafa.Me contó su historia musical y leyendo vuestra gran entrevista es coincidencia que lo que me gusta de bunbury es cuando Rafa estaba con el.Aunque sea tarde es un placer conocer músicos de esta categoría.